¿En Qué Creemos?

1. CREEMOS QUE

Solo la Escritura representa la única regla valida de fe y practica para la iglesia cristiana. Ninguna revelación individual, ni manifestación, ni criterio particular, ni experiencia pasará por encima de lo que ya ha sido revelado en la Palabra de Dios. [1]

2. CREEMOS QUE

El único medio de salvación es a través de la justificación por la fe, que es establecida en el Evangelio. Para el pecador arrepentido, la justificación de Cristo es impugnada de forma que él/ella es santificado(a) a través de la expiación y es adoptado como hijo de Dios. Las obras son el resultado y evidencia de una verdadera regeneración, pero no son el medio por el cual podemos ser salvos. De manera que sostenemos conforme a las Escrituras, que la redención del impío es un acto total de la gracia de Dios. [2]

3. CREEMOS QUE

Es imposible que un verdadero creyente pueda perder su posición como hijo de Dios y la vida eterna que ha sido prometida a todos los redimidos. Esta redención, no solo conlleva el acto legal de la justificación, sino la recepción del Espíritu Santo en el interior del redimido, que se convierte en morada o templo del Dios Altísimo desde la misma conversión. [3]

4. CREEMOS QUE

El creyente posicionalmente está completo en Jesucristo. Está llamado sin embargo a una vida piadosa y sometida a la voluntad divina. Sostenemos que la plenitud o llenura del Espíritu viene como consecuencia de la auto-negación, la renuncia al pecado y la total entrega del redimido a la voluntad divina. Bíblicamente es un proceso continuo en el cristiano y no puede ser jamás confundido con una experiencia emocional. En el verdadero sentido del texto, el mandato es de ser “constantemente” llenos del Espíritu, y esto se demuestra como vemos en los subsiguientes versos, en un estilo de vida, y no necesariamente en una experiencia momentánea. [4]

5. CREEMOS QUE

Las emociones, como parte de la naturaleza humana, forman parte de la vida cristiana y de su legítima expresión. No deben ser éstas, sin embargo, las responsables de la determinación del propósito divino, ni de la interpretación de la verdad, ni del discernimiento espiritual. Declaramos que solo la palabra profética más segura, la Biblia, será la antorcha que alumbre a la iglesia y al creyente cuando camine en lugar oscuro. [5]

6. CREEMOS QUE

El bautismo del Espíritu Santo es exactamente lo mismo que el nuevo nacimiento o la regeneración. El creyente es bautizado con el Espíritu Santo una vez y para siempre cuando se convierte y no en una o más experiencias posteriores. La señal o evidencia de ese bautismo del Espíritu Santo es el fruto del Espíritu y no el don de lenguas o “Glosolalia”, ni ningún otro don espiritual. [6]

7. CREEMOS QUE

Por medio de la salvación el redimido es totalmente librado de las potestades de las tinieblas y de Satanás y trasladado al reino del amado Hijo. La teoría de que un creyente puede ser poseído por un ente espiritual inmundo o que puede heredar de sus ancestros tales influencias, representa una severa aberración de la enseñanza bíblica. Afirmamos que la lucha del cristiano contra el adversario es librada desde su posición en Cristo con la armadura que Dios le ha dado y contra un enemigo que ya ha sido derrotado en la cruz del Calvario. [7]

8. CREEMOS QUE

El término unción, bajo el Nuevo Pacto, es sinónimo del Espíritu Santo. Por ende existe una sola unción que es recibida en la conversión, y no en una o más experiencias posteriores. Los atributos de la unción y del Espíritu Santo son los mismos en la Escritura, permanece en el creyente, y le enseña todas las cosas que debe saber. [8]

9. CREEMOS QUE

La salud espiritual de un redimido no se mide sobre la base de su prosperidad económica o salud física. Declaramos que las prácticas de confesión positiva, visualización, o cualquier otra técnica en la cual el creyente pretenda manejar el poder de Dios o que le obedezca a ciertas palabras o reclamos, representa una afrenta a la soberanía divina y una práctica anticristiana perteneciente al discurso de la Nueva Era. [9]

10. CREEMOS QUE

La Escritura no establece estilos sino principios de adoración para el creyente neo-testamentario. Los estilos y formas pertenecen más bien a la expresión del individuo y a la cultura de un pueblo. Los estilos son variables, pero los principios son inalterables. La adoración genuina debe ser sincera, voluntaria y dirigida a Dios en actitud de humillación, y total entrega. Para que la misma sea legítima debe desarrollarse como Jesús enseñó: “en espíritu y en verdad”. Rechazamos cualquier teología de la adoración que pretenda imponer su propio estilo y práctica por encima de otras expresiones litúrgicas. [10]

11. CREEMOS QUE

El poder de Dios para sanar y obrar milagros en la actualidad. Ese poder actúa conforme a su soberana voluntad y no está sujeto a la voluntad humana, ni puede ser manipulado por ningún ser humano, ni transferido a objetos. Rechazamos la promoción y el uso de objetos, alimentos, amuletos y artefactos como milagrosos o facilitadores de milagros y señales. [11]

12. CREEMOS QUE

En todos los dones o carismas que el Espíritu Santo ha repartido a Su iglesia para edificación y bendición del cuerpo de Cristo. Tales dones habrán de ser administrados conforme a los principios establecidos en las Escrituras. A su vez declaramos que el fruto del Espíritu Santo y la vida piadosa son los mejores indicativos de la salud espiritual de la iglesia cristiana. [12]

13. CREEMOS QUE

La necesidad de que todos los cristianos experimente un genuino despertar espiritual o avivamiento. Este despertar, de acuerdo a la Escritura, debe estar caracterizado por un gran amor y perseverancia hacia la Palabra como corte final de arbitraje y única palabra profética segura. También una carga por las almas que aún no han recibido el Evangelio, y una convicción de pecado y humillación del pueblo de Dios. Todo ello trayendo como resultado una iglesia comprometida con la verdad, con la vida piadosa y con un profundo amor hacia la familia de la fe y al prójimo en general. Las señales y maravillas podrían acompañar tal evento, pero no representan la sustancia del mismo. Rechazamos las enseñanzas y corrientes actuales de algunos llamados avivamientos. Esto es, todo tipo de manifestación que sea contraria a la Palabra, al carácter del Espíritu Santo, y que no aporte en nada a la salud espiritual de la iglesia cristiana.

14. CREEMOS QUE

En la labor profética que tiene la iglesia cristiana en medio de la sociedad en la que le ha tocado vivir. Esta labor implica la proclamación de la verdad de Dios, defender toda causa justa y oponerse a todo aquello que sea injusto y pecaminoso, de acuerdo a los principios absolutos de Dios. Creemos que la iglesia tiene el deber de denunciar la inmoralidad y hacer todo lo que esté a su alcance, según los principios del Evangelio, para que tengamos una sociedad más justa y donde se promuevan los valores cristianos.

15. CREEMOS QUE

La unidad de todos los cristianos bajo los principios fundamentales de la Escritura. Reconocemos que puede haber diferencias de menor importancia que no deben ser motivo de separación (estilos de bautismo, estilos de adoración, diferencias escatológicas, gobierno de la iglesia). Identificamos como doctrinas esenciales: Salvación sólo por gracia, inherencia y autoridad de las Escrituras, Divinidad de Cristo y la Trinidad. Rechazamos cualquier movimiento o filosofía de unidad sincretista [13] y ecléctica en la cual se niegue nuestras creencias fundamentales o se promuevan los errores mencionados en esta declaración. [14]

16. CREEMOS QUE

En la segunda venida de nuestro Señor Jesucristo, la resurrección de los muertos y el juicio final. En un día que solo Dios conoce, Jesucristo descenderá del cielo visiblemente y reunirá a Sus escogidos, resucitando a los muertos en Cristo y transformando a los creyentes que estén vivos. También los otros muertos serán resucitados y reunirá a todos los seres humanos para compadecer al día del juicio. Todo aquél cuyo nombre haya sido inscrito en el Libro de la Vida, será recibido en la gloria celestial. Pero aquél que no esté inscrito, será arrojado al castigo eterno en el gran lago de fuego y azufre. [15]

Nosotros, los miembros de la Comunidad Cristiana En Sus Pasos, declaramos que los puntos mencionados en este documento representan un breve resumen de la verdad de lo que la Palabra de Dios enseña, por lo cual nos comprometemos ante nuestro Señor y su iglesia a sostener estas verdades con humildad, pero con firmeza y perseverancia.


[1] 2 Ped 1:19, 21; 2 Tim 3:16; 1 Jn 5:9; 1 Ts 2:13 [2] Ro 8:30, 3:24, 4:5-8; 2 Co 5:19; Ro 3:22, 24-28; Tito 3:5-7; Ef 1:7; Jer 23:6; 1 Co 1:30-31; Ro 5:17-19. [3] Ef 1:13; Hch 19:2; Jn 7:38-39 [4] Col 2:9-10, Ro 6:12-13, 12:1-2, Gál 5:16-18, Ef 5:18-20. [5] Ef 4:14, Heb 5:12, 2 Ped 1:19 [6] 1 Co 12:13, Ef 1:13, 1 Co 14:22; 1 Co 13:1-3 [7] Col 1:13, Hch 26:18, 1 Jn 5:18, 2 Co 5:17, Jer 31:29-30, Col 2:13-15 [8] 1 Jn 2:20, 27 Jn 16:13 [9] 1 Tim 6:6-10; Fil 4:12; Heb 11:36-39, Jn 9:31; 1 Jn 5:14; 2 Co 12:7-9 [10] Jn 4:23; Hch 2:46 [11] Aunque en la Escritura en ocasiones específicas Dios se valió de objetos para manifestar su poder (Arca del Pacto, vara de Moisés, serpiente de bronce, pedazos de ropa de los discípulos) no es la intención de Dios el que se promueva esta práctica la cual desvía la fe del creyente hacia el objeto o pretende manipular dicho poder como un campo de fuerza magnética. [12] 1 Co 12:4-13, Gál 5:22-23 [13] Sincretismo es la creencia de que la verdad es relativa y cada cual la percibe a su manera. [14] Ef 4:1-6; 2 Jn 1:9-10 [15] 2 Pe 3:10, Hch 1:11, Mar 13:26-27, Apoc 1:7, 1 Co 15:50, 1 Ts 4:16, Jn 5:28-29, 1 Ts 4:13-18, Apoc 20:11-15; 21:24-26

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